Magda Milena Amado, una lucha contra la mezquindad

Bucaramanga nov. 14, 2019
“Mi humanidad está en sentir que somos voces de una misma penuria”. Borges

Con la cruz a cuestas

Usted no necesita ser un periodista con ínfulas de fiscal para saber si una persona intenta minarle con mentiras el espíritu, o le está hablando con la verdad. Lo único que se requiere es tener un poco de humanidad entre las venas para entender las razones por las cuales actúan de una u otra forma los seres humanos.

Y precisamente por eso me senté a dialogar con la ex contralora de Bucaramanga, porque mi humanidad me indicó, tal cual lo pronunció Borges, que éramos voces de una misma penuria. Todas las personas que se atreven a ser funcionarios públicos, son conscientes que la sociedad los señalará sin importar que sus acciones sean justas o valederas, pero lo que nunca alcanzan a dimensionar, es que sus jueces naturales puedan terminar siendo reemplazados por los medios de comunicación, bajo la sombra de la mezquindad o el mal agradecimiento, especialmente en aquellos casos donde esos funcionarios han sido los artífices de los premios periodísticos que cuelgan en su pared. ¿Cierto Eneas?

Muestras del deber cumplido

Después de haber sido la secretaria general de las unidades tecnológicas, su llegada a la Contraloría se consolida después de una importante reunión con tres prohombres que ustedes ni siquiera se alcanzan a imaginar.

Ese apoyo fue fundamental para obtener políticamente los votos necesarios en su elección ante el concejo municipal, pero no fue un yugo para dominarla en el ejercicio de sus funciones, lo cual terminó descontrolando a todos aquellos que pensaron que iba a ser un contraloría de bolsillo. Su primer golpe de opinión lo tuvo en el año 2012 cuando estalló el escándalo de la secretaría de desarrollo social, teniendo como mano derecha a Eneas Claudio Navas Uribe, quien con el transcurrir del tiempo terminaría convirtiéndose también en la siniestra.

Para el 2013 comenzaron las auditorias  en el Imebu, el Pae, las basuras y el puente de la novena, ayudando a que la incomodidad hacia su trabajo se hiciera más evidente no solo en los concejales, sino en todo el gobierno mismo.

Llegado el 2014, sus esfuerzos los dirigió a las megaobras sustentadas en las contribuciones por valorización, momento en el cual tuvo que despedir por razones de deslealtad a un hombre al que jamás debió haber ayudado. Fue así como entonces llegaron en el 2015 las “investigaciones” periodísticas, y junto con ellas, el ya acostumbrado asesinato moral que encontraría su mayor estado de éxtasis con el linchamiento de Luis Francisco Bohórquez.


Los delatores sin moral

Quienes se aprestaron para señalar las posibles faltas de Amado no fueron los cardenales de la santa iglesia católica, sino aquellos que se vieron afectados por las investigaciones adelantadas por la funcionaria, como en el caso de Oscar Uriel Arrieta Roa, ex gerente de la EMAB a quien la ex contralora lo investigó por un contrato con la empresa Proactiva Chicamocha en el cual el 95% de las ganancias de la relación contractual era para el privado, lo que la llevó a interponer una acción popular que salvó gran parte del patrimonio público de los bumangueses, lo cual al día de hoy nadie agradece.

Otro de los que estuvo muy presto a colaborar con los periodistas fue el auditor regional de Bucaramanga Jaime Parra Sánchez, a quien su indignación institucional se le acabó en el periodo de Jorge Gómez Villamizar, ya que se la había gastado toda en las auditorias a Amado, y en una que otra visita a los demás contralores y al mismo Argemiro Castro, quien no debe recordarlo con mucho afecto.

Y para rematar la desgracia, aparece en el panorama Jorge Gómez Toloza, quien teniendo represados al interior de la contraloría municipal varios procesos a punto de prescribir, solicitó unas vacaciones en la cuales su reemplazo decidió emitir los fallos administrativos sobre los que Gómez no se había apersonado.

A Magda Amado se le criticó mediáticamente esta situación, lo cual condujo a que fuera investigada por la Procuraduría, sin que nadie haya dicho al día de hoy que todas esas investigaciones fueron archivadas en favor de la ex contralora, al encontrarse que todos los fallos expedidos estaban ajustados a la ley. Así que la máxima que aquí se aplica, es vilipendiar funcionarios, y no retractarse jamás por las equivocaciones que se cometan, porque la mezquindad de quienes así actúan, siempre se sobrepondrá a la ética periodística.

Su camino no ha sido fácil, y lo único que espera, es que cese el odio en el corazón de algunas personas, y la sociedad pueda darse cuenta de que los periodistas no son jueces, y que los titulares no hacen

Para las verdades el tiempo

Al día de hoy han sido archivados todos los procesos que se abrieron en contra de la ex contralora con ocasión de las “revelaciones” hechas por los medios de comunicación. No existen fallos por corrupción, enriquecimiento ilícito u otra acusación alguna. Las sanciones pecuniarias por dichas denuncias desaparecieron porque se estableció la inexistencia de faltas disciplinarias en el proceder de la funcionaria.

El único proceso que permanece latente, corresponde a una posible omisión al debido proceso dentro de la investigación que Amado adelantó en contra del funcionario que tenía represadas las actuaciones investigativas sobre la Emab, el cual ni siquiera al día de hoy tiene firmeza jurídica ya que se encuentra en apelación. Y si es verdad que el principio de la igualdad existe en este país, deberá concluir en un simple llamado de atención, tal cual sucedió con un proceso exactamente igual en contra de Rolando Noriega interpuesto por el mismo quejoso en la misma procuraduría segunda de vigilancia, sanción que curiosamente no ha sido registrada aún en los sistemas de la entidad.

El camino de esta funcionaria no ha sido fácil, pero tanto ella como su familia, lo único que esperan es que cese el odio en el corazón de algunas personas, y la sociedad pueda darse cuenta de que los periodistas no son jueces, y que los titulares no hacen tránsito a cosa juzgada.

Próxima Columna: Informe especial.

Óscar Jahir Hernández

Un periodista de investigación indaga, descubre y destapa lo que funcionarios, empresarios o personas del común buscan ocultar con artimañas. Este es un ejercicio necesario en Santander.